Uno de los hábitos de productividad personal que mejor y más resultado han dado siempre, es el de empezar cada día haciendo una tarea verdaderamente importante. No abras el mail, no mires los titulares del día, no compruebes el buzón de voz, no entres en internet… lo primerísimo que debes hacer es empezar y terminar lo más importante de tu día.

Si nunca lo has probado, te invito desde mañana mismo a hacerlo. Los resultados se ven de forma inmediata y es una manera formidable de empezar bien tu día de trabajo.

¿Por qué es un buen hábito?

Las tareas clave son la columna vertebral de tu trabajo, las cosas importantes de verdad. Las que producen resultados, te hacen avanzar, dejan huella y cuando las terminas te dan satisfacción. Hacer extraordinariamente bien esas tareas supone que cada minuto de tu trabajo valga más.

El hecho de empezar cada día haciendo una de estas tareas, te da infinitos beneficios:

  1. A primerísima hora toda tu atención, energía, intensidad y agilidad mental están intactas. Y es más inteligente invertir todo eso en una tarea importante de verdad, que no hacerlo en una tarea menor, mecánica o rutinaria. De este modo administras e inviertes mejor tu capacidad (que luego, a lo largo del día, se va perdiendo).
  2. Dispones de un tiempo que luego nunca es posible encontrar. El día se complica, llegan los problemas, los imprevistos y los marrones. Si no haces una gran tarea al comienzo del día luego te resultará más difícil hallar el tiempo para hacerla bien.
  3. Terminar una de estas tareas a primerísima hora supone que has conseguido un avance real y tangible. Cuando de otro modo podrías estar haciendo algo de importancia irrisoria, tú ya has conseguido uno de tus 2-3 objetivos para ese día.
  4. Suele haber menos distracciones. Por tu parte y por la de las personas que trabajan contigo. Luego, con el transcurso de las horas, las interrupciones se disparan. Sin distracciones e interrupciones haces tu trabajo en menos tiempo y con más calidad. Y cuando hay tareas clave por el medio esto cuenta mucho más.
  5. Completarla a primerísima hora te da ánimos y satisfacción, y te proporciona el ritmo e intensidad de trabajo que necesitarás para encarar bien el resto de cosas que te esperan.
  6. Hacer una de estas tareas a primerísima hora supone dejar atrás una de las dos o tres grandes “rocas” del día. Son tareas complejas y exigentes, todo un reto para ti y tu intelecto.

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