La respuesta es sí. Lo dicen los expertos: es una medida eficaz para adelgazar y con menos impacto que correr. Y lo confirman diversos estudios como el llevado a cabo por la Universidad de East Anglia y el Centro para la Investigación sobre la Dieta y la Actividad, que analizó la repercusión que tenía ir caminando al trabajo en 4.000 adultos durante 3 años consecutivo

¿La conclusión? Que las personas que no usaban el coche y que hacían trayectos a pie de más de 30 minutos al día podían llegar a experimentar una pérdida de peso de casi 7 kilos a lo largo del tiempo que duró esta investigación. Además de quemar calorías, esta técnica tonifica los músculos del tren inferior y abdominales, lumbares y brazos.

Así que si eres de las que te excusas en la falta de tiempo para ir al gym, deberías cambiar de hábitos, seguir leyendo este artículo y aprender a sacar el máximo partido a tus paseos a buen ritmo. El power walking es una técnica de caminar de forma natural pero exigente. Una práctica larga de resistencia donde, además del azúcar almacenado, se queman grasas. Si pones en práctica estas claves, caminar deprisa puede ser tu mejor alternativa para adelgazar.

Sesiones de entre 45 y 60 minutos

La media ideal para obtener resultados –siempre que se combine con una buena alimentación– son prácticas de tres veces a la semana con sesiones de entre 45 y 60 minutos.

Se pueden quemar muchas calorías

La realidad es que caminar deprisa es una buena manera de quemar grasa. Las calorías van a estar ligadas al tiempo que caminemos, al peso del individuo y al ritmo de la caminata, pero se puede llegar hasta una pérdida de 350 calorías en sesiones de 5 a 9 kilómetros por hora.

¿Puedo dejar de ir al gimnasio?

Se puede perder peso solo practicando sesiones de power walking de forma sistemática. Y siempre es mucho mejor eso que nada. Pero obviamente, si quieres un trabajo de fuerza redondo y completo deberías trabajar la fuerza en el gimnasio y combinar estos entrenamientos con caminatas a buen ritmo.

Brazos arriba

Atenta al movimiento de tus brazos. Deben ir sueltos y acompasados con las piernas en movimientos alternativos: la pierna derecha se adelanta acompañada del brazo derecho y lo mismo con el izquierdo. Para un trabajo cardiovascular más exigente, y siempre y cuando no exista riesgo de sufrir tendinitis, se deben colocar los brazos formando un ángulo de 90 grados de forma que se bracee mientras se camina.

El abdomen siempre activo

Para que la sesión sea completa y para que el abdomen también se vea fortalecido, es imprescindible que se mantenga firme mientras caminamos. Pero, ¿cómo hacerlo? La clave está en meter el ombligo un poco, como si quisiéramos meter tripa.

Respira

Es importate inhalar con el diafragma pero sosteniendo esa ligera tensión abdominal de la que hemos hablado antes.

Glúteos apretados

“Nalgas y abdominales tonificados colocan bien el cuello, aunque parezca mentira por la distancia aparente entre ambas localizaciones”, explica Espinosa. Y es que, tanto para hacer más efectivo el ejercicio como para evitar lesiones, hay que caminar erguido y con la vista al frente. Y eso se consigue abriendo el pecho. “Pero no debe subirse la barbilla así por las buenas. Eso pinza la columna cervical. El movimiento debe surgir del pecho y de la columna torácica”, explica el doctor.

Imprescindible calentar y estirar

Ambos mandamientos también deben cumplirse en una sesión de power walking. Para calentar basta con empezar a caminar a ritmo lento durante unos 10 minutos. Para estirar es necesario llevar a cabo estiramientos de los músculos de las piernas que tienden al acortamiento como isquiotibiales, gemelos, piramidal, glúteo medio, psoas y cuádriceps.

Mejor con deportivas

Si decides aprovechar tus trayectos al trabajo para incorporar estas sesiones de caminata a buen ritmo debes saber que es imprescindible que tu calzado sea cómodo, transpirable y que sujete bien el pie. Si tienes alguna alteración en los arcos deberás usar plantillas de descarga prescritas por un especialista.

Errores a evitar

Para que tu sesión sea efectiva debes evitar cometer ciertos errores. Los más comunes son no activar el abdomen, caminar con los brazos estirados sin flexionar o hacerlo con los brazos demasiado flexionados o no bracear. También es importante no dar zancadas demasiado largas y no caminar a un ritmo constante y lento, ya que eso no sería power walking.