Llega el verano y con él la compra de gafas de sol. En muchas ocasiones se tiende a escoger aquellas que recogen las últimas tendencias sin pensar tanto en la calidad o en las garantías que ofrecen para la visión.

De hecho, el 60% de las gafas de sol que se compran en España se venden a través de canales con baja garantía de calidad. Un 29,6% de este tipo de artículos se adquieren en el denominado top manta o en mercadillos, y según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid sobre las lentes comercializadas en este tipo de bazares y establecimientos no sanitarios, el 93% de las gafas analizadas disponen de lentes que no cumplen la normativa vigente con el consiguiente riesgo para la salud visual.

Según el oftalmólogo de Clínica Baviera, Guillermo Giménez-Almenara “existe una gran cantidad de gafas de sol que tras su análisis no cumplen con la normativa vigente, entre un 40% y un 45% de las lentes tiene una potencia refractiva superior a la admitida provocando borrosidad, un 57% posee aberraciones prismáticas periféricas, y solo un 75% elimina en su totalidad la radiación ultravioleta UV mínima por legislación”.

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En España se venden 21,6 millones de gafas de sol, a través de cualquier tipo de canal, pero ¿sabes en qué te debes fijar y qué precauciones tienes que tener en cuenta a la hora de elegir las mismas? Con este fin, Clínica Baviera realiza una serie de consejos para que este verano se mantenga una buena salud visual y prevenir lesiones oculares.

1.- ¿Puedo comprar gafas en bazares o mercadillos? Este tipo de canales de venta no ofrecen una alta garantía de calidad por lo que se debe de tener mucha precaución a la hora de adquirirlas en este tipo de establecimientos o en la calle. Además, también hay que tener cuidado con aquellas que vienen como regalo de distintas promociones.

2.- Requisitos que deben cumplir. Cómo mínimo las gafas deben llevar marcada en la patilla la insignia de la Comunidad Europea (CE) de forma indeleble, la identificación del fabricante o distribuidor en la Unión Europea, y la referencia del modelo de la gafa.

3.- Lentes contra la radiación UV nociva. Las lentes deben filtrar o eliminar la radiación UV nociva por debajo de los 400 nm (nanómetros). Esta información no suele venir grabada en la montura ni en las lentes. Es el propio fabricante el que indica que se cumple esta condición. Las gafas deben ir acompañadas de un folleto con el nombre y la dirección del fabricante, la referencia de la norma europea (UNE EN 1836); características de uso; advertencias de riesgos y restricciones; explicación y marcado relativo al grado de protección a la luz y radiación UV; y las normas de limpieza y mantenimiento.

4.- Categorías por filtro. El número de filtro (0,1,2,3,4) indica la cantidad de absorción lumínica visible, luminosidad, pero este índice no revela la absorción de la radiación. Es decir, una lente muy oscura no necesariamente protege de la radiación UV ya que es el material el que debe absorber o repeler la radiación, no el tinte que la lente lleva incorporado.

5.- Filtros solares de absorción leve. Los filtros con categoría 0 absorben hasta el 19%, son lentes claras indicadas para la conducción y utilizadas para el confort y la estética; la categoría 1 es idónea en zonas de luminosidad leve como los espacios urbanos ya que absorben entre el 20% y el 56% de luz.

6.- Las categorías más comunes. La categoría 2 y 3 son las más comunes. La primera se caracteriza por lentes medianamente coloreadas, con una absorción entre el 57 y el 81% e indicadas para una luz solar media y la práctica de deportes como tenis, golf, paseo o bicicleta; mientras que la segunda absorbe entre el 82 y el 92% de la luz por lo que es idónea para ir a la playa, a la montaña o para estar en ambientes soleados. Por su parte, la categoría 4, con una lente muy oscura, absorbe entre el 92 y el 98% de la luz por lo que son adecuadas para condiciones de sol extremo como la alta montaña o los deportes acuáticos.

7.- Un color para cada enfermedad visual. El filtro marrón es una buena opción para miopes y astígmatas; el color verde, para personas con hipermetropía; y los filtros naranja o amarillos son adecuados para situaciones con niebla o para conducir, mientras que no son recomendables los filtros rosas y azules que pueden modificar la percepción de los colores, algo peligroso a la hora de conducir.

8.- ¿Lentes fotocromáticas, polarizadas o de espejo? Los filtros fotocromáticos se adaptan a la intensidad lumínica y de radiación UV del ambiente y se oscurecen o aclaran según el ultravioleta recibido. Los filtros polarizados están recomendados para actividades al aire libre ya que filtran el exceso de luminancia, eliminan reflejos y evitan deslumbramientos.

9.- Sin fecha de caducidad. Un filtro físico no debe sufrir deterioro y seguir protegiendo con los años, aunque un filtro químico como el de las lentes fotocromáticas podría perder protección con los años. También hay que tener cuidado con los cristales de policarbonato que con una sobreexposición al calor podría doblarse y producirse aberraciones ópticas de la lente.

10.- Lesiones oculares. Una lente de mala calidad podrá producir una dilatación pupilar sin proteger de la radiación nociva adecuadamente, aumentando el efecto dañino de la radiación solar. De forma aguda puede provocar queratoconjuntivitis actínica (córnea), normalmente pasajera, o incluso quemadura macular en la retina en caso de visión directa al sol; mientras que de forma crónica puede producir la rápida evolución de la catarata o una degeneración macular.