Convertirse en padres y educar a los hijos no es tarea fácil. Nadie nos da un manual en el momento de su nacimiento para guiarnos en todo lo que hay que hacer.

El día a día a veces nos hace perder perspectiva para ver si lo estamos haciendo bien o no. Repasa estos 6 puntos, que siempre viene bien recordarlos:

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1. Escucha a tu hijo: Dale tiempo suficiente a explicarse y expresarse, no le cortes, o des por hecho lo que nos va a contar sin darle la oportunidad de explicarse. Déjalo hablar, ten paciencia. Comunicate con tu hijo da igual la edad y el tema. Lo más importante a la hora de educar a un niño es hablar con él y que él hable contigo. De sentimientos, de temores, de dudas, de amistad, de sexo… una buena comunicación creará un buen vínculo entre padres e hijos.

2. Reconoce sus virtudes o puntos fuertes: A veces nos olvidamos de alabar lo que hace bien o sus puntos fuertes, siendo el halago un arma muy fuerte para su educación, parece que muchas veces sólo nos fijamos en defectos para intentar corregirlos, y esto a la larga es negativo.

3. Respeta su personalidad: Cada niño es único y diferente. No tenemos porqué educarle para que haga lo mismo que el resto de los niños. Cuando hay hermanos, intenta educarlos con los mismos valores pero respetando su individualidad. Cada hermano tendrá unos puntos fuertes y otros débiles que habrá que corregir. Debemos evitar las comparaciones, ellos ya lo hacen y usan sus propios modelos, no debemos atormentarles con comparaciones.

4. No a la sobreprotección: Es un error bastante común. La sobreprotección se produce por el temor de los padres a que le pase cualquier cosa al niño, desconfiando de su propia valía y acarreándole unas serias consecuencias. Hay que darles autonomía en su justa medida. A los niños hay que enseñarles a valerse por sí mismos. Da un cierto margen de actuación para que tu hijo aprenda, explore y descubra poco a poco sus intereses, capacidades y limitaciones.

5. Cuidado con los gritos: Es verdad que estamos muy ocupados, y muchas veces cansados, y al final del día con la poca paciencia que nos queda les gritamos. Cuidado, los gritos acarrean muchas consecuencias negativas. En casa un ambiente de paz y tranquilidad crea niños felices.

6. Por último da ejemplo: Nuestros hijos aprenden de nosotros día a día consciente e inconscientemente. Da importancia a lo que verdaderamente tiene y ellos harán lo mismo. La educación comienza en el hogar.