No es ningún mito, el sol desempeña un papel importante en tu piel. Una exposición inadecuada puede provocarte grandes alteraciones en la piel e incluso enfermedades graves. Por ello es muy importante protegerse de él, y no solo en la playas y piscinas, ni tampoco solamente durante el verano, también el resto del año.

La exposición prolongada al sol durante años provoca repercusiones como el envejecimiento prematuro de la piel. Aparecen numerosas arrugas, profundas y marcadas, las manchas marrones se multiplican, la piel se seca y se deshidrata y se vuelve menos flexible. ¡Cuida tu piel para parecer más joven!

Las alteraciones en tu cuerpo pueden detestarse con facilidad, por eso te recomendamos que revises tu piel periódicamente. El aspecto de estos daños pueden llegar a ser muy variados e incluso desarrollarse a la larga. De todos modos pon atención a la aparición de manchas (generalmente rojizas), úlceras que no cicatrizan o cualquier otro cutáneo anormal que pueda aparecerte.

Siete recomendaciones para reducir el daño del sol:

Bebe agua con frecuencia, una piel bien hidratada te cuidará frente a los rayos solares.

– Protégete con cremas cuando hagas ejercicio al aire libre.

– Utiliza siempre cremas con alta protección y aplícatelas media hora antes de ponerte bajo el sol, después de cada baño y renuévatela cada dos horas.

Evita el sol sobre todo entre las 12 de la mañana y las 5 de la tarde.

– Cúbrete la cabeza con sombreros o gorras.

– Utiliza gafas de sol homologadas que al menos filtren el 90% de la radiación ultravioleta.

– La luz del sol es el factor más importante del envejecimiento de la piel.

En definitiva, una adecuada protección ante los rayos solares es fundamental para evitar daños sobre tu piel y tu salud, ya que los efectos negativos de la exposición prolongada son acumulativos.