Para planificar las primeras salidas nocturnas del hijo adolescente la CONCAPA (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos) propone el siguiente decálogo de actuaciones:

1. Partir de una posición de coherencia entre los padres:
Independientemente de la situación de la pareja (incluida la circunstancia de que los progenitores se encuentren separados o divorciados), vosotros debéis adoptar una posición común y coherente antes de dar el paso de hablar con vuestro hijo de sus primeras salidas nocturnas.

 

2. Crear las condiciones más adecuadas para el diálogo:
Los mensajes de última hora (“¡No bebas!” “¡Vuelve pronto!”) no tienen ninguna utilidad e incluso pueden ser contraproducentes. Si queremos dialogar, tienes que hacerle saber a tu hijo de forma directa y explícita que es preciso hablar sobre este asunto: “Queremos hablar contigo sobre la salida que quieres hacer el próximo fin de semana”. De igual modo, es muy importante elegir un buen momento para hablar.

3. Establecer una buena comunicación:
Si de verdad deseáis gestionar de forma razonable y eficaz el reto que representan las primeras salidas de tu hijo, es fundamental debatirlo con calma para captar todo lo que quiere expresaros con sus palabras y su comportamiento. Ten en cuenta que para comprender a un adolescente, hay que ir más allá del lenguaje verbal y prestar especial atención a lo que transmite con su lenguaje no verbal: miradas, posturas, gestos, emociones, silencios… En resumen, la comunicación conlleva una apertura al otro y un intercambio recíproco.

4. Permanecer firmes ante un eventual chantaje emocional:
Es frecuente que, si tu hijo no obtiene de forma inmediata lo que desea -dejarle regresar a una determinada fiesta-, recurra al chantaje emocional: “Eres un mal padre (o madre)”, “Lo que pasa es que no tenéis confianza en mí” o la frase definitiva de “A los demás sí les dejan”. De ahí que uno de los principales retos a los que deberás enfrentarte es resistir el chantaje emocional que suponen este tipo de argumentos. No debes sentirte cuestionado ni empujado a aceptar determinadas decisiones que no compartes. Las pautas educativas, las normas y los límites no tienen por qué ser los mismos en cada hogar.

5. Desarrollo de las salidas: poner normas y límites:
Un aspecto fundamental es conocer lo más posible el desarrollo de la salida. Para ello, plantea a tu adolescente que te cuente qué va a hacer. Si no tiene nada previsto -algo relativamente frecuente-, pregúntale sobre el lugar o lugares a los que va a ir y las personas con las que va a salir. Pídele que sea preciso.

6. Negociar la hora de regreso a casa:
La hora de regreso a casa es sin duda el más representativo de los conflictos. Cada familia tiene la potestad de establecer éste y otros límites relacionados con la educación de sus hijos. Pero hay tres premisas que conviene fijar:

  • Necesidad de que los padres, de forma negociada siempre que sea posible, establezcan horarios de regreso a casa. No pienses que inhibirse es más neutro o más democrático; al contrario, las ambivalencias y los silencios son otra forma de enviar mensajes a tu hijo, sólo que en este caso el mensaje será de permisividad y desinterés.
  • La segunda premisa es que los horarios deben ser estables, sin que ello impida que puedan modificarse ante acontecimientos o circunstancias especiales.
  • La tercera es que los horarios deben plantearse de modo progresivo y deben irse modulando en función de dos aspectos fundamentales: la edad y madurez del adolescente y el grado de cumplimiento en las salidas anteriores.

7. Utilizar un medio de transporte seguro:
Un tema que debes abordar con tu adolescente antes de una salida nocturna es sin duda el del transporte de regreso a casa. Ante todo, recuérdale que no debe subir bajo ninguna circunstancia al vehículo de un desconocido. Tampoco si el conductor ha bebido alcohol o consumido otras drogas. Lo más recomendable es utilizar un medio de transporte público. Otra estrategia, es lo que se denomina el “conductor designado” o “conductor alternativo” que consiste en que un miembro del grupo se compromete a no ingerir alcohol. En caso de que surjan dificultades imprevistas, indícale que te llame para que puedas intervenir de algún modo y que use el móvil para salir a buscarle.

8. Negociar normas claras en relación con el alcohol y el dinero:
Cada vez más adolescentes y jóvenes se emborrachan durante el fin de semana. El consumo de alcohol, y más aún si se hace de forma compulsiva hasta la embriaguez, es muy perjudicial para los adolescentes; como padre o madre estás obligado a usar tu influencia para incidir sobre el comportamiento de tu hijo adolescente en materia de consumo de alcohol y a prohibir su consumo. Habla con tu hijo sobre las consecuencias del alcohol.

9. Transmitir información sobre los riesgos:
El noveno punto de este decálogo incide en la necesidad de transmisión de información acerca de los riesgos que entraña el consumo de alcohol y otras drogas así como las circunstancias en que éste se produce.

10. Finalmente, abordar el problema como una cuestión de confianza
La síntesis de todos los puntos anteriores podría ser que tu hijo adolescente necesita tener personas alrededor en quienes CONFIAR.