Los padres somos los responsables de inculcar los valores adecuados a nuestros hijos. En cada etapa de su desarrollo tenemos el deber de afrontar los retos que nos marca la edad, el carácter, las dificultades personales. En la llamada “primera adolescencia” cuando el niño tiene 2 años, empezamos a marcar los limites que son tan necesarios para un crecimiento sano. Luego ya en la adolescencia tenemos que volver a incidir en ciertos aspectos para que sigan desarrollándose.

Pero definitivamente el gran reto de la adolescencia son las salidas nocturnas: Alcohol, drogas, aturdimiento, violencia ocasional… Son algunos ejemplos de lo que se van a encontrar por la noche.  La inseguridad, la búsqueda de diversión  y la falta de madurez y de responsabilidad propios de la adolescencia, son algunos de los aspectos más preocupantes para los padres.

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¿Cómo gestionar las salidas nocturnas?

La adolescencia siempre genera problemas de comunicación entre los hijos. Es una etapa de cambios en la que la fiesta y los amigos se convierten en algo prioritario para ellos. Por tanto, es lógico que los padres se preocupen por intentar limitar y negociar las salidas nocturnas. Te presentamos aquí una serie de técnicas para conseguir que los viernes y los sábados no se conviertan en el día oficial de las discusiones:

1.  Lo primero que hay hacer es analizar qué tipo de hijo tienes, si es responsable, comunicativo, rebelde, obediente… Si no es responsable habrá que ir dando pasos. Dejar claro que si van cumpliendo lo prometido tendrán más, pero si no se cumple lo pactado se les va quitando libertades. Que ellos noten que depende de ellos. Así irán creciendo.

2.  Hay que ser coherentes con sus peticiones de manera que no hay que sobreprotegerles en exceso, ni ceder en todo lo que pidan. Es bueno que los hijos conozcan algunas limitaciones. Pocas pero claras e inamovibles.

3.  Fiarse no puede ser sinónimo de confiar. Es importante que digamos a los hijos que nos fiamos de ellos, pero no del entorno. Es bueno avisarles y explicarles, incluso con ejemplos reales de las consecuencias de determinados actos, para que tengan la cabeza “mejor amueblada“. No está de más si se puede, acudir con ellos a charlas de personas que hayan pasado por las drogas, el alcohol, el aborto…y vean el infierno que han vivido.

4.  Para negociar la hora de llegada, hay que estar serenos y ser rigurosos, firmes. Dejar claro que es una responsabilidad que tienen asumir.

5.  La constante negativa hacia los hijos puede ser destructiva. Tenemos que distinguir entre lo básico y no-negociable (por ejemplo el horario), de lo accesorio, en cuyo caso en vez de un «no» rotundo se pueden presentar distintas alternativas . Lo ideal es que las alternativas sean propuestas por él. Para evitar discusiones, podemos ceder en alguna otra cuestión a cambio.

6.  Si los padres en verano cambian de forma notable las normas, dejar claro que es una excepción, y que el resto del año se siguen otras pautas.

7.  También es muy importante que los padres se esfuercen en transmitir a sus hijos autocontrol y autodeterminación, para que puedan actuar sin que se vean influenciados por los demás. Que tengan personalidad, que sepan decir no a su entorno, cuando no quieran.