Sabemos que no siempre es fácil salir bien a la primera cuando nos tomamos una foto. Sin embargo, con los siguientes consejos podremos tener el mejor álbum de todos.  Así que preparados, listos  y… ¡dispara la cámara!. Mejora tu fotogenia.

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En primer lugar, potencia lo que más te gusta de ti. Tu sonrisa, tu pelo, tus manos. Si por el contrario, hay algo que no te gusta  no lo acentúes. Es un juego de síes y noes: sí me gusta – sí lo muestro; no me gusta – no lo muestro.

Practica delante del espejo, hazte algún selfie e incluso sesiones fotográficas. Llama a unas amigas y a darle a la cámara. La fotografía también es ensayo y error, así que no os preocupéis por hacer mil fotos. Además, de practicar vuestras mejores poses, disfrutaréis de la compañía y os quedarán unos recuerdos muy divertidos.

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Si te vas a hacer un primer plano, evita encorvarte o parecerás Quasimodo.  Eso no da lugar a que te estires como si quisieras parecer una jirafa. Tienes que estar relajada y con el cuerpo recto. Aunque, si te parece difícil estar relajada, porque te intimida la cámara, mira hacia abajo será más fácil relajarte.

La luz y el espacio son muy importantes. Con una buena luz podemos reducir los brillos, evitando la luz de manera directa. También, se puede aprovechar los contraluces para crear efectos asombrosos. En cuanto al espacio, es importante para lo que quieres trasmitir. Si buscas orden y armonía el espacio será sencillo y no desviará la atención del resto de la imagen.

Algunos efectos generan emociones y sensaciones. El movimiento favorece las imágenes creativas. Búscalo mediante prendas con vuelo y tejidos vaporosos. Puedes usar humos de colores, polvos de colores, luces, pompas de jabón, glitter, confeti… En definitiva todo lo que se te ocurra para conseguir unas fotos originales. Aunque lo más importante es disfrutar mientras las hacemos.

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