Las expresiones del rostro, los movimientos de las manos o simplemente la forma en la que nos sentamos dicen mucho más sobre nosotros de lo que podríamos comunicar hablando. El lenguaje no verbal es muy rico y si lo conocemos bien, podemos saber qué está sintiendo o pensando una persona en un momento determinado.

¿Está feliz, cansada o se siente mal? Te contamos cómo saber si una persona está incómoda.

Lenguaje no verbal negativo

Una sonrisa grande, brazos abiertos y pose de confianza. Es fácil saber cuando alguien se siente bien, ya sea feliz, seguro o contento consigo mismo. Cuando ocurre lo opuesto, podemos pensar en una expresión triste, pero el lenguaje no verbal negativo es mucho más complejo.

Por negativo podemos entender nerviosismo, incomodidad, estrés, miedo e inseguridad, entre varias cosas más. Si quieres distinguirlas en una persona, solo hay que buscar las claves en su movimiento y expresión.

Signos que revelan que estamos incómodos

Una persona que se encuentra nerviosa o ansiosa es fácil de distinguir, ya que no estará tranquila en ninguna posición e intentará calmarse usando su cuerpo. Así, por ejemplo, las vas a ver uniendo sus manos y moviéndolas sin un patrón definido.

Suelen balancearse de un lado a otro, mecerse en caso de estar sentadas, jugar con su pelo, poner sus dedos en la boca, mover sus pies golpeándolos contra el suelo, etc.

Estos movimientos y conductas son una forma de buscar consuelo en una actividad repetitiva, algo común en niños pequeños, pero que también se aplica a los adultos que están ante situaciones en las que buscan calma.

Otra clave del nerviosismo e incomodidad es colocar ante nosotros un objeto que nos separe del resto, por ejemplo un cojín, bolso o hasta una taza de café, todo para crear una barrera (por más minúscula que sea) que brinde protección. Si tienes un papel o trozo de tela que vas doblando en tus manos, transmites al otro tu ansiedad.