Tal y como escribimos en el artículo “Decálogo para hacer de tu hijo un delincuente“, el juez de menores Emilio Calatayud nos advirtío que los móviles o smartphones, a los que califica de “droga” tanto para la juventud como para los mayores, no deberían caer en sus manos hasta como mínimo los 14 años, siendo actualmente un regalo que se da en la Primera Comunión.

Cuando le compramos a un niño un teléfono móvil, le estamos otorgando una ventana que da acceso al mundo de internet, y por consiguiente a numerosos peligros. Tanto, que gran parte de los delitos acontecen en este medio. Ya estamos avisados como responsables de nuestros hijos.

Ahora bien, ¿qué hacemos para protegerles y a la vez darles independencia?

Los niños nos imploran, suplican y ruegan que les compremos un teléfono móvil, por supuesto con las últimas tecnologías. Cuando empiezan a salir está bien aquellos primeros Nokia para enviar mensajes de texto y realizar o recibir llamadas, que resultan muy prácticos tanto para los padres como para los hijos.

Es importante saber educar en la austeridad, aunque los padres naden en la abundancia, este tipo de educación les hará fuertes, sencillos, sabrán dar valor a lo que realmente lo tiene. El sentido común tiene que estar por encima de las modas.

Una madre de 5 hijos Janell Burley Hofmann,  escritora que conduce un movimiento que pretende educar en el uso responsable de las nuevas tecnologías en la familia,  le regaló por Navidad a su hijo Greg de 13 años un iPhone.

Amante de la vida y de sus hijos, es colaboradora habitual de The Huffington Post y de otros medios americanos. Se lo regaló porque se lo merecía, pero junto con el aparato venía un contrato con normas de uso:

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1) Es mi teléfono. Yo pagué por él. Yo te lo presto a ti.

2) Yo siempre conoceré la contraseña.

3) Si suena, cógelo. Es un teléfono. Di “hola”, se educado. Jamás ignores una llamada de papá o mamá. Jamás.

4) Entregarás el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5) No irás al colegio con él. Habla en persona con la gente a la que envías mensajes. Los días de media jornada, con excursiones y actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6) Si se cae en el baño, se golpea contra el suelo o se esfuma en el aire, eres el responsable de los costes de sustitución o reparación. Corta el césped, haz de canguro, ahorra dinero de tu cumpleaños. Si ocurre, tendrás que estar preparado.

7) No uses la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otra persona. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8) No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través de este medio que no dirías en persona.

9) No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.

10) Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.

11) Apágalo, siléncialo, déjalo a un lado en público. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otra persona. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.

12) No envíes ni recibas imágenes de tus partes íntimas o de las partes íntimas de cualquier otra persona. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida adolescente/joven/adulta. Es siempre una mala idea. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

13) No hagas tropecientas fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán registradas en tu memoria toda la eternidad. No expongas tu vida.

14) Deja tu móvil en casa a veces y siéntete protegido y seguro de esa decisión. No está vivo ni es ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. No tengas miedo a perderte algo que está ocurriendo, a no estar siempre conectado.

15) Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra en la historia. Aprovéchate de ese regalo. Expande tus horizontes.

16) Practica juegos de palabras, puzzles o rompecabezas de vez en cuando.

17) Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que sucede a tu alrededor. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin buscar en google.

18) Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Estoy en tu equipo. Estamos juntos en esto.

Janell da una conclusión final, que parece animar a otros familias. «La tecnología es una hermosa herramienta, emocionante, de nuestro mundo. Deja que sea divetido, que sea una herramienta social, creativa y expansiva. Mi hijo sabe que nunca podrá sustituir la lectura de un libro, un café con un amigo o un paseo por el bosque, y que ambas cosas pueden coexistir».